lunes, 30 de marzo de 2015

Estúpida historia sin fin

Quiero regresar el tiempo a enero del 2014 y decirle que no quiero cortar, que me espere, que no me deje de querer y que no me olvide.
Quiero que sea abril del 2014 y decirle que cuento los días para volverlo a ver y estar con él.
Quiero que sea julio de 2014 y decirle que yo no puedo ser su amiga y que por favor no me hable.
Quiero que sea agosto y pedirle que en verdad me perdone y que de forma honesta vuelva a querer estar conmigo.
Quiero que sea esa tarde de septiembre que por fin, después de 8 meses, estuvimos juntos de forma íntima, para arruinar el momento, se le ocurrió decir que estar así no significaba mucho, al cabo él lo podía hacer cualquier noche que saliera de fiesta. Quiero regresar a ese momento para haberme vestido, pedir que me dejara en mi casa y haber salido con dignidad.
Quiero que sea principios de octubre y decirle que estoy harta de que no ponga de su parte.
Quiero que sea finales de octubre, no haber llorado porque me acababa de cortar y en verdad haber acabado ese capítulo.
Quiero que sea finales de noviembre y no haber creído sus palabras de arrepentimiento.
Quiero volver a ese viaje de diciembre y decirle que no me gustó. No me gustó haber perdido tres horas para llenar los papeles de su nuevo trabajo, que fumara y que se durmiera sin que me diera un beso.
Quiero volver a esa graduación de diciembre, pedirle que bailara conmigo toda la noche y que se intoxicara menos. No me gustó estar las dos últimas horas cuidándolo.
Quiero que sea su cumpleaños y haberle dado un mejor regalo.
Quiero que sea ese día de enero que me tuvo toda la tarde esperándolo, decirle que mejor ya no saliéramos y yo sentir que me estaba dando a respetar.
Quiero que sea finales de enero y pedirle que me invitara a sus clases de baile.
Quiero que sea principios de febrero y pedirle que nos viéramos más seguido.
Quiero que sea 14 de febrero, decirle que no quería ir a comer a Burger King. Regresar a esa plática de la boda de su hermano y saber desde ese momento la verdadera razón de por qué yo no estaba invitada. Regresar a ese momento del estacionamiento del supermercado donde le daba pena comprar anticonceptivos y decirle que se tragara su pena o que me dejara en mi casa.
Quiero regresar al Nevado de Colima y haber sentido que me quería.
Quiero que sea ese viernes, la noche de baile de febrero, y no haberlo esperado, no haber imaginado que iba a llegar con un ramo de flores pidiendo disculpas.
Quiero volver a ese último día que lo vi y haberlo lastimado como él me lastimó.
Quiero regresar el tiempo y tener presente que ninguna persona vale más que tu respeto. El hecho de que cortamos, no me esperó, me dejó de querer y decidió olvidarme, me duele y mucho, sin embargo duele más y más intenso, no haberme dado a respetar y no haberme dado mi lugar.

domingo, 9 de noviembre de 2014

La tercera es la vencida

No soy una persona muy literata. Sí leo, tal vez leo un poco más que el promedio de los mexicanos. A esto de la escritura no la práctico mucho, como se podrán ir dando cuenta.

Por tercera vez y al parecer en este caso si aplica "la tercera es la vencida". Por tercera vez estoy pasando el drama de hacer me la idea de que en verdad él no quiere estar conmigo. De alguna forma lo sentí desde la primera, despedirme de él el 7 de enero creo que fue la más triste de todas, de alguna forma yo sabía que ahí ya se estaba acabando todo.

Ambos podemos vivir sin el otro pero a mi me gustaba decir que mi vida me gusta más cuando él forma parte de ella.

Él me dijo razones muy generales por las cuales ya no quería seguir conmigo. Son razones tan generales, yo usé tanto las razones generales con otras personas que yo sé muy bien que las razones generales no son las principales. Esas son más difíciles de decir y hay que saber decirlas porque si no se usan las palabras correctas lastiman mucho: "ya no te quiero", "ya no me gustas".  Eso yo ya lo sabía, ya lo sentía antes de que me dijera sus estúpidas razones generales. Porque sé que él me llegó a querer mucho y le llegué a gustar mucho en algún momento de la relación por lo mismo sé que estos dos meses no me quiso y tampoco le gusté.

En el momento que me lo dijo, ni me sorprendí como fue la segunda vez. Yo ya sentía que iba a llegar ese momento pero no era la primera vez que yo sentía eso, siempre quedaba la esperanza de que yo estaba imaginando cosas. Pero esta vez no era mi imaginación y en verdad algo estaba mal.

Según yo lo pude conocer por año y medio. Según yo ya sabía quien era él y esa persona que estuvo conmigo los últimos dos meses, no era él, esa persona no me gustó. Yo creía que era una "mala racha" y en cualquier momento la relación iba a tener la esencia que tenía antes. Subestimé la "mala racha". Al principio me sentía mal, creía que sí nos podíamos ayudar el uno al otro aún en lo malos momentos. Estoy enojada conmigo por haber sido tan ciega y no haber visto que a él le molestaba algo. Me frustra que nunca me lo compartió, ni tuve la oportunidad de tratar de cambiar algo.

Esos fueron mis pensamientos los primeros días. Yo me caía mal porque una vez más estaba dejando que me afectara, sorprendentemente me afectó un par de días. En cuanto empezó la semana empecé a sentir una libertad que no sentía desde hace meses. Por fin mis días empiezan a horas normales, ahora si estoy entrenando para subir montañas, me preparé bien para mis exámenes, me animé inscribirme al TOEFL IBT. No sólo él estaba pasando un mal rato, yo también.  Sin la menor intención nos estábamos haciendo daño el uno al otro.

Ahora que siento que yo vuelvo a ser yo. Ya no siento esa ansiedad de que nadie más en el mundo me va gustar tanto y nadie más me va hacer sentir lo que él me hizo sentir. La tercera es la vencida y por primera vez entiendo que ya tengo que acabar el último capítulo. Estoy esperando el día que sin darme cuenta por fin deje de pensar en él.